El Paraíso Come Carne
2018–2024
Serie de 24 fotografías
La vida se articula en ciclos de transformación: nacimiento, muerte y renacimiento. La materia cambia de estado, la energía se transforma y la existencia se reconfigura dentro de un mismo continuo.
El Paraíso Come Carne explora la relación entre la muerte como acontecimiento material y las construcciones simbólicas que la rodean. A través de la inquietante belleza de cadáveres de animales encontrados y fotografiados en paisajes simbólicos pintados al óleo, la obra pone en relación lo material y lo imaginado dentro de una misma realidad.
El trabajo revisa distintas visiones culturales que conciben la muerte no como un final, sino como parte de un proceso de transformación, y estudia cómo los sistemas simbólicos —mitos, creencias y rituales— han descrito lo que sucede más allá de la vida. No como ficción, sino como formas de pensamiento que permiten comprender la continuidad de la existencia y nuestra pertenencia a un todo.
En un tiempo en que estas formas han sido relegadas, el quiebro aparece en la reducción de la experiencia a una única forma de comprensión. La muerte se explica, pero no se comprende. La dimensión simbólica, necesaria para pensar lo que no puede ser abarcado, queda desplazada.
El proyecto no propone una oposición entre formas de conocimiento, sino que sitúa la experiencia en el espacio donde ambas operan. Las construcciones simbólicas no sustituyen a lo material: lo acompañan, lo expanden y lo hacen pensable.
El Paraíso Come Carne no representa la muerte, sino la necesidad de construir sentido frente a ella y de inscribirla dentro de un orden mayor.